El desapego consciente no es dejar de amar.
Es dejar de perderte a ti por amar.
Es aprender a soltar sin odio,
a quedarte sin culparte,
y a elegirte sin cerrarte al amor.
El desapego consciente nace cuando entiendes que tu paz no se negocia,
y que amar nunca debería costarte tu dignidad.
Soltar no es huir.
Es madurar.