¡No estorbas!
Hay una parte del embarazo de la que casi nadie habla.
La de sentir, en algunos momentos, que estorbas.
Que tu cuerpo ya no responde como antes, que necesitas ayuda para cosas que antes hacías sin pensar, que el dolor, el cansancio o la falta de energía te obligan a parar… y, aun así, sientes la necesidad de pedir perdón por ello.
Porque parece que depender de alguien, aunque sea por un tiempo, pesa más de lo que debería.
Muchas mujeres viven el embarazo con una lucha silenciosa: quieren seguir siendo las de siempre, demostrar que pueden con todo, no molestar, no preocupar, no convertirse en una carga para quienes las rodean. Y cuando el cuerpo dice “hasta aquí”, aparece la culpa.
La culpa por necesitar descansar.
La culpa por decir que hoy no puedes.
La culpa por sentir dolor.
La culpa, incluso, por no disfrutar cada minuto del embarazo.
Y entonces llega otro invitado del que tampoco se habla: el síndrome del impostor.
Ese que te susurra al oído:
“Seguro que estás exagerando.”
“Hay mujeres que trabajan hasta el último día.”
“Quizá no es para tanto.”
“¿Y si solo estoy siendo débil?”
Empiezas a cuestionar tus propios síntomas. A preguntarte si ese dolor es realmente importante o si deberías aguantar un poco más. A desconfiar de lo que tu cuerpo intenta decirte.
Pero el embarazo no es una competición de resistencia.
No necesitas demostrar cuánto eres capaz de soportar para ser una buena madre.
Pedir ayuda no te hace menos fuerte.
Descansar no te convierte en una persona vaga.
Y escuchar a tu cuerpo no significa exagerar.
Significa cuidarte.
Porque la mujer que hoy necesita apoyo no está fallando. Está creando una vida mientras su propio cuerpo cambia cada día para hacerlo posible.
Quizá no estorbas.
Quizá simplemente has pasado demasiado tiempo creyendo que tu valor depende de poder con todo.
Y la maternidad, muchas veces, empieza precisamente cuando aprendemos que también está bien dejarnos sostener.
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Visión Materna
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¡No estorbas!
Visión Materna
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Un espacio para sostener lo que nadie te cuenta sobre la maternidad. Dar vida también transforma la tuya y donde nace una madre, nace una nueva mujer.
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