La fe funciona como un algoritmo, igual que Google o Instagram. Tú buscas algo una vez y, sin darte cuenta, eso empieza a aparecerte por todos lados.
Da igual si es una marca, un tema o una idea, el sistema registra lo que buscas y te lo repite. Pues la mente funciona exactamente igual. Lo que piensas, lo que miras, lo que te dices, eso se queda grabado.
Si te pasas el día buscando huir, excusas o mierda, el algoritmo interno te devuelve más de lo mismo. Si empiezas a meter foco, orden y decisiones incómodas…
aunque no te lo creas del todo, poco a poco el algoritmo empieza a girar a tu favor!
Fuego a la batalla