MATEO 25:35–36
"Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me acogisteis; estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a verme."
TUVE HAMBRE Y ME DISTEIS DE COMER
Alimenta a quien tiene necesidad. Tu ayuda puede ser la respuesta a una oración.
TUVE SED Y ME DISTEIS DE BEBER
Ofrece agua y esperanza. Un pequeño gesto puede transformar una vida.
FUI FORASTERO Y ME ACOGISTEIS
Recibe con amor y hospitalidad a quien necesita un lugar seguro y una mano amiga.
ESTUVE DESNUDO Y ME VESTISTEIS
Comparte lo que Dios te ha dado. Tu generosidad restaura la dignidad de las personas
ENFERMO Y ME VISITASTEIS
Acompaña al que sufre con oración, consuelo y palabras de esperanza.
EN LA CÁRCEL Y VINISTEIS A VERME
Lleva el amor de Cristo a quienes están privados de libertad. Una visita puede cambiar una vida.
CADA ACTO DE AMOR CUENTA
Cuando servimos al necesitado, servimos al mismo Cristo.
"De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis."