Hoy entendí que mi problema no es que “no sé descansar”…
es que mi mente aprendió a vivir construyendo todo el tiempo.
Aunque haga yoga, respire, medite, camine o duerma un poco más… muchas veces sigo en estado de productividad interna.
Pensando. Resolviendo. Planeando. Mejorando. Creando.
Y fue fuerte darme cuenta de eso.
Porque incluso las prácticas que amo también forman parte de mi disciplina cotidiana.
Entonces descansar de verdad para mí no es solo parar el cuerpo…
es salir por un momento del “tengo que”.
Es permitirme no optimizar nada.
No resolver nada.
No crecer por unas horas.
No convertir cada instante en productividad o evolución personal.
Y sinceramente… eso también es un aprendizaje. 🌱