Cuando un paciente se queda enganchado al “¿por qué me pasa esto?”, se agota. Cuanto más busca una causa “cerrada”, más sensación de atasco tiene.
El “por qué” puede aportar comprensión, sí, pero si se convierte en la única pregunta, suele traer tres efectos:
- Rumiación: la mente analiza sin parar, pero no cambia nada.
- Impotencia: si no encuentro una respuesta clara, siento que no puedo avanzar.
- Autocrítica: “si me pasa esto es porque soy débil...”
Una forma de abrir movimiento es pasar a:
➡️ “¿Para qué crees que tu mente hace esto?”
➡️ “¿Qué intenta evitar o qué intenta conseguir?”
➡️ “¿Qué necesidad hay debajo?”
Pregunta para la comunidad:
¿Cómo introduces tú el ‘para qué’ sin que el paciente lo viva como invalidación?