En 2018 me enviaron a cuidados paliativos.
Ocho neurólogos, entre Colombia y Australia, coincidieron en algo que sonaba a sentencia: demasiadas lesiones cerebrales. Ocho meses de vida.
Perdí la movilidad de la pierna izquierda. Perdí el control de esfínteres. Perdí memoria a corto y largo plazo. Perdí palabras. La afasia me arrancó la sintaxis. Perdí audición. Perdí visión periférica. Perdí coordinación motora. Perdí peso y luego gané 15 kilos por desregulación metabólica. Desarrollé diabetes tipo 1. Mi sistema inmune colapsó .Mi sistema endocrino se alteró. Mi sistema nervioso estaba en guerra.
Lo que no perdí fue el patrón.
Y esa fue la revelación más incómoda de todas.
¿Cómo llega alguien funcional, exitosa y productiva a ese punto?
Por algo que llamé Psicoesclerosis.
No es un término romántico. Es lo que ocurre cuando el trauma complejo deja de ser historia y se convierte en biología. Antes del diagnóstico yo ya era exitosa.+4.000 USD al mes.Speaker internacional.Docente de élite.Dos empresas activas.Miles de personas impactadas en Latinoamérica.
Pero el éxito profesional no regula un sistema nervioso desregulado.
Estaba atrapada en un vínculo narcisista donde pagaba todo, me volví sumisa y manipulable, perdí mi identidad, toleraba infidelidades y terminaba pidiendo perdón por haber descubierto el engaño.
Eso no es baja autoestima. Eso es trauma complejo operando en modo supervivencia.
El trauma complejo no es emocional. Es neurobiológico.
Cuando creces aprendiendo que el amor duele, que el abandono es normal o que debes ganarte el afecto, tu amígdala registra eso como “seguro”.
Tu sistema nervioso se adapta a la amenaza crónica.
Y entonces ocurre algo devastador:
Cuando intentas crecer, cobrar más, exponerte, liderar o sostener abundancia…tu cerebro interpreta expansión como peligro.
Y activa:
- Congelamiento.
- Procrastinación paralizante.
- Fatiga crónica.
- Niebla mental.
- Autosabotaje financiero.
- Elección repetitiva de socios abusivos.
- Síndrome del impostor.
- Enfermedades autoines.
- Desregulación metabólica.
- Colapsos nerviosos.
Muchos profesionales buscan el siguiente funnel, la estrategia de cierre perfecta, cómo escalar, cómo pautar o el mejor hack de productividad.
Muchos entran a comunidades de alto nivel. Contratan mentores extraordinarios, como Nico. Invierten en formación de élite.
Y aun así, siguen en bucle.
Y lo digo, porque hasta pagué 12k usd a Tony Robbins y nada funcionó.
Sino porque el sistema nervioso no puede sostener el nivel al que están intentando jugar.
No es falta de disciplina.
Es una amígdala hiperactiva secuestrando la corteza prefrontal.
Y sin corteza prefrontal regulada, no hay visión estratégica sostenible.
Así opera el sabotaje desde el trauma complejo
Cuando vives en amenaza crónica:
– Lo sano se siente peligroso.– El caos se siente familiar.– La estabilidad genera ansiedad.– La abundancia activa culpa.– La paz se interpreta como abandono inminente.
Tu cuerpo busca coherencia con la herida.
En mi caso, eso significó:
Perder dos empresas. Más de una quiebra. Años sin poder trabajar .Deudas acumuladas. Aislamiento social. Pérdida de amistades. Identidad fracturada.
No porque no supiera hacer dinero.
Sino porque mi identidad profunda estaba programada para el abandono.
Lo que casi nadie enseña en negocios
Puedes tener:
– El mejor mentor.– La mejor comunidad.– La mejor estrategia.– El mejor copy.– El mejor sistema de adquisición.
Pero si tu biología sigue operando desde abandono, elegirás clientes que no pagan, socios que traicionan y metas que no podrás sostener.
Un mentor acelera resultados. Pero no puede regular tu sistema nervioso por ti.
Si tu sistema nervioso está en estado de amenaza crónica, tu cerebro no puede sostener expansión.
No es espiritualizar el trauma.
Es entender la neuropsicología del sabotaje.
El punto de quiebre
Atravesé cuatro Noches Oscuras. No metafóricas. Clínicas.
Estudié Psicoterapia Junguiana. Coaching Ontológico. Terapia Cognitivo Conductual. Maestría en Neuropsicología Clínica. Especialización en Psiconeuroinmunoendocrinología.
No por acumulación académica. Sino por supervivencia.
Entendí algo fundamental:
Si no haces consciente la herida, se convierte en tu destino financiero.
Si no regulas tu sistema nervioso, cualquier estrategia es cosmética.
Hoy
Mi resonancia magnética muestra remisión.
Mi tercera empresa no está construida desde el esfuerzo compulsivo, sino desde regulación.
Desde soberanía.
La abundancia no se sostiene desde un sistema nervioso en guerra.
Se sostiene desde un sistema nervioso regulado.
Si estás en una comunidad de alto rendimiento, con un mentor brillante, y aún así sientes que algo invisible te frena…
Tal vez el problema no es la estrategia.
Tal vez es tu biología.
Y hasta que no hagas consciente lo inconsciente, lo llamarás destino.
Y el sabotaje seguirá pareciendo casualidad.
Si este texto te incomoda, bien.
Ahí empieza la transformación. No quiero que vivas, lo que yo pasé. :D