Lo que más necesitamos no es que cambien las cosas, sino cambiar la manera en que las miramos... Cuando aprendemos a ver con más calma, con más paciencia y con más fe, la vida empieza a sentirse diferente….
Dejamos de correr detrás de respuestas inmediatas y empezamos a confiar en que Dios tiene su propio ritmo, un ritmo que, aunque a veces no entendamos, siempre es perfecto….
Nuestro único trabajo es abrir el corazón, observar con atención y permitir que Él haga su obra sin resistirnos tanto.…