Aquí no vienes a mirar desde la barrera.
Vienes a deshacer las maletas, mover muebles, abrir ventanas
y permitir que algo en tu vida empiece a respirar distinto.
Si estás aquí, no es casualidad.
Has decidido habitarte con más conciencia.
Y como en toda casa que se comparte,
hay unas reglas que nos cuidan a todas.