Cuando el amor se vive plenamente y desde el interior, el presente se vuelve divino. Todo es más claro, más bello, más ligero. Ya no hay buenos ni malos: hay energías que compiten porque buscan armonizarse en el ahora.
Aquí, despertar es elevar el genio humano para discernir. Discernir es la clave. Discernir qué aporta más armonía, más dicha, más amor, incluso en medio del ruido y el caos.
Por eso este juego 369 existe: formar liderazgo real, que inspire belleza, buenos hábitos, perdón y presencia. Ser amor. Jugando 369, sembramos un presente más amoroso para todos.
Gaia Equilibrí
Fragmento Sinfonía REDI 105