Sentir fuerte no siempre es amar.
A veces es necesidad.
A veces es dependencia.
A veces es una herida buscando alivio.
La intensidad no garantiza amor.
Muchas veces garantiza conflicto.
El amor real no necesita dramatismo para existir.
No necesita escenas.
No necesita pruebas constantes.
Es simple.
Es claro.
Es silencioso.
Cuando el amor aparece, no hay confusión.
Hay verdad.
¿En qué momento de tu vida confundiste intensidad con amor?
Nombrarlo es empezar a sanar.