Si amar duele, no es amor.
Es apego.
Es herida activa.
Es miedo a perder algo que creés que te completa.
Nos enseñaron que amar era aguantar.
Que amar era ceder siempre.
Que amar implicaba sacrificarse hasta desaparecer.
Pero el amor genuino no enferma el cuerpo ni rompe el alma.
No aprieta el pecho.
No genera angustia constante.
No te hace sentir menos.
El dolor aparece cuando el amor está mezclado con expectativas no dichas.
Con necesidades no atendidas.
Con vacíos antiguos buscando ser llenados.
El amor verdadero ordena.
No confunde.
No hiere.
Si duele, hay algo que no es amor pidiendo ser visto.
¿En qué vínculo sentís que confundiste amor con dolor?
Si te animás, compartilo en los comentarios.