Buenos días, revisando los últimos vídeos de Edu sobre los condicionantes que vinculan la mente, las emociones y el cuerpo, es complicado para alguien que siempre ha vivido en un pueblo pequeño desvincular del presente situaciones, personas y lugares que marcaron la infancia y la adolescencia. Dando un paseo está mañana por las calles de mi pueblo sigo siendo ese niño y ese joven que agachaba la cabeza al cruzarse con alguien, que evitaba tener conversaciones para que nadie te preguntara sobre tu vida personal, que renunciaba a ciertos trabajos para no tener que aguantar en el entorno laboral miradas o comentarios a las espaldas, que se sentía más seguro en soledad que relacionándose con los demás, etc etc... Supongo que alguien que se ha sentido prisionero de sus circunstancias, una vez que tienes abierta la puerta de la jaula ya no sales volando porque se te olvidó volar...