As-salamu alaykum hermanos y hermanas,
Hoy quiero reflexionar sobre algo que conecta nuestra fe con la vida diaria: el comercio honesto.
El Profeta Muhammad ﷺ no solo fue el Mensajero de Allah, también fue un comerciante respetado y exitoso. Antes de recibir la revelación, era conocido como Al-Amin (el confiable) por su honestidad en los negocios.
Principios del comercio islámico:
Transparencia total: El Profeta ﷺ dijo: “El comerciante honesto y veraz estará con los profetas, los veraces y los mártires” (Tirmidhi). Debemos revelar cualquier defecto en lo que vendemos.
Justicia en los precios: No aprovecharse de la necesidad ajena. El islam prohíbe la usura (riba) y la especulación injusta.
Calidad y cumplimiento: Entregar exactamente lo prometido, sin engaños en peso, medida o calidad.
Ganar halal: Evitar productos o servicios haram, y obtener ganancias justas sin explotar a otros.
Reflexión personal
En un mundo donde el engaño en ventas y publicidad es común, nosotros los musulmanes tenemos la oportunidad de destacar por nuestra integridad. Cada transacción es una forma de ibadah (adoración) si la hacemos con las intenciones correctas.
¿Cómo aplicamos estos principios en nuestro día a día?
Que Allah nos guíe hacia el comercio honesto y bendiga nuestro rizq (sustento).
“Y no defraudes a los hombres sus cosas, ni obres mal en la tierra corrompiendo” - Corán 11:85