La mano fue directo a la zona del dolor, un cototo que sobresalía de una de mis mamas. Dolor ardor intenso punzante estresante agotador.
Todo eso mientras me reponía de una pérdida abrupta, maternaba una bebé de 3 años, sola, fuera de mi cuidad, con un Bournout (el síndrome de la trabajadora quemada, agotada de cuidar y del cual aún en ese momentono tomaba real conciencia) que me llevó a a justamente estar en ese lugar, buscando bajar el ritmo, ah! y dando alguna que otra atención terapéutica por qué siempre "una puede más y hay que trabajar", la mujer no puede ni debe solo criar y ser dueña de casa, debe hacer 3 o 4 roles en la misma persona y todos sonriendo 🥴 real.
Bueno, resultado, esa parte de mi mama que desde la adolescencia noté rara y fue siempre normalizada, se desarrollo como un FIBROADENOMA mamario del infierno.
¿Y qué hice?
Agradecidamente confíe en mis conocimientos, formación, labor y experiencia, heche mano a las técnicas y herramientas con las que venía ayudando a tantas otras personas y mujeres hace años y...en 15 días de tratamiento intensivo el dolor y el cototo cedieron. Los exámenes confirmaron todo, a la fecha nunca más ha regresado pero...mi vida y la cruz que cada una carga no se resuelve tan simple.
Eso fue en 2015, ahí nació lo que hoy es Ámate, el método que guía tu atención integral.
Con controles cada 6 meses a fines de 2024 aparecieron muchos nódulos y quistes, estaba tan ocupada que ni miré el exámen, la doctora menos, como dice "posiblemente benigno", solo te dicen venga a control en 6 meses ¿Te suena familiar?
Comenta y te cuento más 😉