Quiero compartirles una experiencia real, de esas que duelen un poquito (en realidad mucho 😅) pero de las que más se aprende.
Les confieso que lucho constantemente con mi perfeccionismo. Y no lo digo como esa "virtud" que a veces va en el CV, sino como algo que casi mata mis ganas de emprender en el pasado.
¿Saben qué hice una vez? Grabé un curso de 20 horas... ¡cinco veces! Sí, como lo leen. El ciclo era eterno: escribía el guion, grababa, editaba, configuraba todo y, al final, decidía no publicarlo porque algo no me convencía. Corregía la iluminación, ajustaba el guion y empezaba de nuevo. Así, cinco veces.
Después de meses de trabajo agotador, finalmente lo lanzamos. ¿El resultado? Tan poquitas ventas que terminé cerrando el curso porque, en mi cabeza, si no se vendía era porque el producto era "el peor de todos".
Hoy entiendo que el problema no era el contenido, sino que me perdí en el proceso y nunca validé si eso era lo que la gente necesitaba.
Si alguno de ustedes está dudando en lanzar su PAU por inseguridad o porque siente que "le falta un detalle", por favor, no lo piensen más. El síndrome del impostor siempre va a estar ahí, pero la única forma de ganarle es con la práctica.
Claro que iremos haciendo ajustes en el camino, pero si no nos lanzamos YA, jamás sabremos si funciona.
Este es solo un empujoncito para quienes tienen su PAU casi listo pero no se animan a dar el clic final. ¡Vamos a darle! 🚀