La encuesta State of AI 2025 de McKinsey, que analiza casi 2,000 organizaciones, muestra que casi todas ya usan IA, pero la mayoría se encuentra en fases de experimentación o piloto. Solo alrededor de un tercio avanza hacia una implementación a nivel empresarial, lo que subraya una brecha entre uso y madurez operativa.
Entre los hallazgos clave, 88% de las empresas emplea IA en algún lugar, pero solo 39% reporta impacto en EBIT y apenas 6% supera el 5% de impacto. El verdadero valor, según McKinsey, proviene de rediseñar flujos de trabajo y de escalar la IA para impulsar crecimiento e innovación. Además, 62% ya trabajan con agentes de IA, aunque la adopción es incipiente: 39% experimenta y solo 23% escala, con mayor presencia en IT y gestión del conocimiento. También se destaca que 32% proyecta recortes de personal de al menos 3% el próximo año, frente a un 13% que prevé aumentos, siendo las firmas grandes las más propensas a prever reducciones.
En resumen, la lección central es que el verdadero impacto de la IA se ve cuando se integra de forma amplia y se rediseñan procesos para escalarla en distintas áreas, no solo para ganar eficiencia. Para emprendedores y dueños de negocios, el camino práctico es pasar de pilotos a planes de escalabilidad, enfocándose en cómo la IA puede transformar flujos de trabajo críticos y apoyar el crecimiento sostenido, más que limitadamente a recortes de costos.
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