¿Quieres tener más suerte?
Entonces deja de esperar a que llegue.
La gente mediocre se sienta a esperar oportunidades.
La gente extraordinaria las provoca.
No existe la buena suerte para quien no se prepara, no se mueve y no se atreve.
Existe la disciplina.
Existe la acción.
Existe la valentía de hacer hoy lo que otros seguirán posponiendo mañana.
Mientras algunos se quejan del mercado, de la economía o de la competencia, otros están aprendiendo, creciendo y construyendo la vida que dicen querer.
La suerte no llama a tu puerta. La suerte se fabrica. Y la pregunta incómoda es esta: si dentro de cinco años sigues exactamente donde estás hoy, ¿seguirás diciendo que fue mala suerte... o admitirás que nunca hiciste lo necesario para cambiar tu destino?
Porque la buena suerte no encuentra a cualquiera. Encuentra a los que salen a buscarla.