En inversión inmobiliaria, el riesgo no está en el activo, sino en tomar decisiones sin una lectura completa del contexto.
Una buena operación no se define solo por el precio ni por la rentabilidad inicial.
Se define por entender cuándo se entra, por qué se entra y cómo se sale.
Quien invierte con criterio analiza:
- El ciclo del mercado
- La demanda real y futura
- La liquidez de salida
- El marco legal y la protección del capital
Las decisiones impulsivas o basadas en modas suelen ser las más caras.
Las decisiones estructuradas, las más rentables.
El mercado siempre se mueve.
La diferencia está en quién sabe leerlo y actuar.