Durante mucho tiempo pensé que procrastinar era simplemente falta de disciplina…
Pero con el tiempo entendí que era miedo.
Miedo a fallar, a no estar listo, a no ser suficiente.
Y detrás de ese miedo, había ansiedad.
La procrastinación era mi manera inconsciente de evitar sentirme incómodo, de no salir de esa zona “segura” donde nada cambia, pero tampoco creces.
Y cuando tomé conciencia de esto —de que mi mente solo trataba de protegerme— algo comenzó a transformarse.
Hoy, cada vez que doy un paso aunque no me sienta preparado, estoy sanando una parte de mí.
Cada acción consciente es una forma de decirle a mi mente:
“Gracias por querer cuidarme, pero ahora elijo avanzar.”
En mi comunidad, comparto este proceso porque conciencia es poder.
Salir de la zona de confort no es solo avanzar hacia metas, es regresar a ti, reconectar con tu fuerza interna y demostrarte que sí puedes.
La procrastinación deja de tener poder cuando la miras con amor y entiendes su mensaje:
no te está frenando… te está pidiendo que te escuches.
Comunidad Hipnoterapia Rápida anti ansiedad