Y por 5 mil dólares.
¿Cómo? Muy sencillo, con uno de los principio más básicos de ventas que se enseña a un principiante.
Imagínate la situación. Estaba trabajando como closer de ventas para una empresa que vendía diferentes formaciones y programas relacionados con las relaciones o la seducción.
Y claro, como era de esperar, también se me presentaban a menudo tremendos personajes que me dejaban con la boca abierta.
Pero el más inesperado, que más nervioso me puso, que me dejó con esa sensación de ...
NO TENGO NI P*TA IDEA DE QUÉ HACER
Fue cuando se me presentó un cura a la llamada.
Como lo oyes. Bueno un cura no, un pastor en EEUU (es lo mismo).
Mi primer instinto fue: "corto la llamada rápido y no pierdo el tiempo con este".
Pero resulta que era medio Argentino y era majo.
Lo sé, yo pensé lo mismo "¿un argentino que le cuesta ligar?"
Un momento. ¡ES UN CURA!
Así que directamente le pregunté: oye, ¿y qué es lo que ha hecho que te quieras presentar a esta llamada? (No tenía muy claro si sabía exactamente de qué iba esto).
"Vi que ayudaba con el tema de la seducción y pensé que tras 30 años de matrimonio me vendría bien RECONQUISTAR A MI MUJER".
Y entonces caí en el principio de ventas más básico que enseñan, si está en la llamada contigo es porque tiene un problema que solucionar.
Y sí, en Estados Unidos se pueden casar los curas. Fíjate, hubiera perdido la venta solo por no intentarlo si lo hubiera cortado rápido.
"Eso, que me acabas de decir dice mucho de ti NOMBRE" le respondí (para anclarle en su identidad de persona comprometida con mantener la chispa del matrimonio).
No solo lo compró, si no que no tenía tarjeta de crédito y lo compró con la tarjeta de su mujer.
Y lo mejor de todo es que salió bien, estuvo muy agradecido y dejó una pedazo de reseña.