La prisa
Nadie nos enseña a esperar.
Nos enseñan a llegar.
A lograr.
A correr sin mirar atrás.
Nos dijeron que el tiempo es oro y que perderlo es imperdonable.
Que frenar es quedarse atrás.
Que dudar es peligroso.
Pero casi nadie nos advirtió que hay cosas que solo aparecen cuando bajás el ritmo.
Este no es un mensaje motivacional.
No es una fórmula.
Es apenas una historia.
Leela despacio.
-----
Había una vez
un hombre que siempre sentía que llegaba tarde.
No importaba a dónde fuera.
Siempre tarde.
Caminaba rápido,
miraba el reloj,
respondía mensajes mientras cruzaba la calle.
Vivía con la sensación
de que la vida era una carrera
y él iba unos metros atrás.
Una tarde, cansado,
se sentó en una plaza a tomar aire.
A su lado, un hombre mayor
daba de comer a las palomas.
Una por una.
Sin apuro.
—¿No se le hace tarde? —le preguntó el hombre.
El viejo levantó la mirada,
como si la pregunta le resultara extraña.
—¿Tarde para qué? —respondió.
El hombre no supo qué decir.
Pensó en todo lo que quería lograr,
en todo lo que sentía que le faltaba,
en lo rápido que pasaba el tiempo.
—Para llegar… —dijo finalmente.
El viejo sonrió,
tiró un puñado más de semillas
y dijo:
—Yo ya llegué.
Ahora me quedo.
El hombre miró alrededor.
El sol bajando lento.
El ruido de la ciudad aflojando.
Su respiración, por primera vez en el día, tranquila.
Ahí entendió algo
que nadie le había explicado:
no todos están corriendo la misma carrera.
Y no todos ganan llegando primero.
Porque en un mundo apurado,
la paciencia no te hace lento:
te hace profundo.
-----
No todo lo que llega tarde, llega mal. Y no todo lo que llega rápido, llega bien. Hoy prefiero llegar completo.
¿En qué parte de tu vida sentís que te vendría bien bajar un cambio y no apurarte tanto?
0
0 comments
Carlos Bazan
4
La prisa
Curso Skool Gratis💰
skool.com/gratis
Aprende a ganar dinero con una comunidad en Skool en 2026
Leaderboard (30-day)
Powered by