En el mundo del emprendimiento, el fracaso es como esa ex que nadie quiere ver,
pero mientras en EE. UU. le escriben un libro de autoayuda y le dan una charla TED,
en España cruzamos de acera para que no nos salude.
🇺🇸 EE. UU.: El Nirvana del "Fuck Up"
En Estados Unidos, fracasar no es un error, es un bautismo espiritual. Si quiebras una empresa, los inversores te miran con respeto místico, como si fueras un monje que ha alcanzado la iluminación tras ser golpeado por un palo de bambú.
La creencia:
"Si no has fallado, es que no has saltado lo suficientemente alto".
El ritual:
Se celebra la FailCon. Allí, el fracaso es una medalla de guerra. Cuanto más grande sea el cráter que dejaste, más "sabio" eres para tu próxima ronda de financiación.
Espiritualidad:
Es puro Desapego. El emprendedor yanqui entiende que él no es su empresa. Si la empresa muere, su espíritu simplemente "transmigra" a la siguiente LLC con un café de 8$ en la mano.
🇪🇸 España: El Purgatorio de la "Letra Escarlata"
Aquí, fracasar se siente menos como un aprendizaje y más como una penitencia de Semana Santa. Si tu startup cierra, no eres un "visionario experimentado", eres "el hijo de la Paqui que se metió en líos de ordenadores".
La creencia:
"Virgencita, que me quede como estoy". El miedo al qué dirán es nuestra sombra más pesada.
El ritual:
El cierre es un duelo en silencio. Tenemos una burocracia que parece diseñada por la Santa Inquisición para que liquidar una sociedad sea más difícil que salir de un grupo de WhatsApp familiar.
Espiritualidad:
Es puro Ego y Culpa. En España, nos fusionamos con el proyecto. Si el negocio falla, sentimos que nuestra alma ha pecado. Arrastramos el "fracaso" en el Registro Mercantil como si fuera un cilicio.
La realidad es que el universo no entiende de NIFs ni de Delaware.
Emprender es un acto de fe, un salto al vacío donde el suelo es, a veces, una cama elástica y, otras, hormigón armado.
Deberíamos importar un poco de esa amnesia selectiva americana y exportar un poco de nuestra prudencia española.
Ni eres un Dios por levantar 10 millones, ni estás maldito por tener que cerrar el chiringuito.
dejare este jardín para un próximo post
¿Estamos listos en España para perdonar nuestros pecados financieros y ver el fracaso como el "despertar" que realmente es?
Abrazos