UNA LEY, UN REY.
Mundos nuevos vaciados de ideas. Es lo que se nos quiere presentar hoy. Por eso es bueno refrescar la memoria y recordar a los 10 más grandes oradores de la historia:
Político y estratega ateniense de la época dorada, conocido por su elocuencia y el uso de la retórica.
Orador y político griego, célebre por su elocuencia y sus discursos contra Filipo de Macedonia, siendo considerado un modelo de oratoria.
16º presidente de los Estados Unidos, recordado por discursos que definieron su liderazgo y la historia del país.
Primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, sus discursos inspiraron a la nación y a los aliados a resistir.
Líder del movimiento de independencia de la India, su oratoria se basaba en la no violencia y la paz.
Presidente de los Estados Unidos, famoso por su carisma y sus discursos motivadores, como el de su toma de posesión.
Líder sudafricano y primer presidente negro del país, demostró con sus discursos la posibilidad de superar la adversidad.
Pastor y activista por los derechos civiles, su famoso discurso "Tengo un sueño" es uno de los más icónicos de la historia.
Podremos discutir luego sobre ética y moralidad, también sobre política, pero aquí no estamos para eso, sino que recuperar el arte de hablar en público.
Habría que agregar a unos cuántos más, indiscutibles en este arte, pero nos llevaría varias páginas más.
Hoy se rasgan las vestiduras por tipos como Tony Robbins, Simón Sinek, Seth Godin, o el nuevo gran boom: Alex Hormozi. Todos buenos comunicadores, sin dudas, pero no pasan de ser simples mediáticos en posición de venta.
Hay que reconocer que el juego valioso pasa por otro lado. Un “speaker”, orador, conferencista (o con la etiqueta que le quieras poner), solo trasciende cuando es capaz de cambiar mundos desde lo profundo, no cambiar estados económicos o brindar escalas de superación. Eso es solo un mínimo grano de arena en el desierto, apenas una moda que no soportará la subsistencia en los siglos venideros.
Tienes ahora una idea entre manos, un pensamiento, algo que comunicar que, seguramente tiene su importancia real, pero no es trascendente para todos.
Puede que la importancia de tu mensaje tenga mucho peso, mucho valor, pero plantéatelo: ¿puedes darle a tu idea una perdurabilidad en el tiempo? ¿persigues el crecimiento de los demás o solo tu minuto de fama y fortuna?
Es hora de pensar en esto. Los comunicadores tenemos la responsabilidad inmensa de sorprender al mundo para llevarlo a un cambio de trascendencia. Aquí no hay un tema u otro (da lo mismo de qué hables), hay una fuente de luz que, con nuestra palabra, encenderemos o apagaremos para siempre.
Este fragmento de la película “Gandhi” nos trae uno de sus discursos más profundos, en un momento social e histórico en el que no era admisible llenar el silencio con frases que se llevara el viento. Y la palabra requería ir de la mano con las acciones. El momento requería jugarse por los demás. Acaso estemos viviendo hoy un momento similar, en el que, si vamos a hablar a un público, que sea eternamente valioso lo que salga de nuestras bocas. Si no es así, hazle un culto al buen silencio.
Por eso, TRABAJA TU IDEA A CONSCIENCIA.
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5 comments
Daniel Laneri
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UNA LEY, UN REY.
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