Durante muchos años fui dominada por mis miedos.
Hasta mis 34 años viví postergando decisiones, dudando de mí y creyendo que el miedo era una señal para detenerme.
Hasta que gracias al coaching comprendí algo que cambió mi vida:
el miedo no siempre es una señal de peligro… muchas veces es la señal de que por fin estamos entrando en nuestro verdadero camino.
Cuando estamos creciendo, cuando salimos de lo conocido, cuando empezamos a vivir con propósito… el miedo aparece.
Pero ya no lo veo como un enemigo.
Hoy lo veo como una señal de expansión.
Cambiar mi percepción acerca del miedo me permitió llegar hasta aquí… y seguir creciendo cada día.
Y hoy, una de mis mayores pasiones es enseñar y acompañar a otras mujeres para que también puedan atravesar sus miedos y avanzar hacia la vida que realmente desean vivir.
Porque del otro lado del miedo, está la vida que estamos llamadas a crear.