El verdadero poder de la riqueza está en la repetición.
Cuando una acción se ejecuta constantemente, deja de ser esfuerzo y se convierte en identidad.
Ahorrar una vez es una acción.
Ahorrar siempre es una identidad.
Y cuando cambias tu identidad, ya no dependes de motivación. Actúas automáticamente en coherencia con quien eres.