Hay semanas que no terminan cuando acaba la agenda. Se quedan en el cuerpo, en la cabeza encendida, en esa sensación de haber cumplido mucho y, aun así, no haber estado del todo presente para ti.
— lo que respondiste deprisa para quitártelo de encima;
— lo que aceptaste para no incomodar;
— lo que dejaste para después porque «no era tan urgente».
El coste no siempre es haber hecho mucho. A veces es haber vivido varios días sin margen para preguntarte desde dónde estabas haciendo todo.
Antes de empezar otra semana, no corras a organizarte. Mira primero qué te dejó esta.
🔎 ¿Qué necesitas no volver a dejar para después esta semana?
✍️ Miguel García-Vaquero