Ayer, justo antes de terminar una sesión en la mañana, alguien me dijo:
—“Creo que en el fondo ya sé lo que tengo que hacer…
solo que me cuesta decidir.”
Entonces pensé:
No era falta de información. No era falta de claridad.
Era ese momento incómodo donde ya no puedes hacerte la distraída…
pero todavía no te mueves.
Y es curioso… Porque muchas veces pensamos que lo difícil es entender.
Pero no. Lo difícil es decidir.
Porque decidir no es solo hacer algo.
Es soltar una versión de ti.
La que se queda esperando.
La que se adapta.
La que se dice “más adelante”.
Y eso… no siempre es cómodo.
Pero aquí viene algo importante: No decidir también es una decisión.
Una que no se nota en el momento… pero que construye una vida.
Si hoy no haces nada, no pasa nada inmediato.
Tu vida sigue. Mañana te levantas. Haces lo que tienes que hacer.
Y todo continúa igual.
Pero eso no significa que no tenga un coste. Siempre lo tiene.
Se llama repetición. Es repetir las mismas dudas.
Repetir los mismos límites.
Repetir esa sensación de que algo no termina de encajar.
Y con el tiempo… eso se convierte en tu realidad.
No porque sea la única posible.
Sino porque fue la que elegiste no cambiar.
Como siempre les digo en las sesiones en vivo, "Yo no creo en empujar a nadie".
Pero sí creo en decir la verdad: porque si estás en esta comunidad, no es casualidad.
Algo en ti ya entendió y sintió algo.
Y ahora estás en ese punto donde solo hay dos caminos:
Seguir como hasta ahora… o hacer algo distinto.
Si decides hacer algo distinto, te veo en las sesiones en vivo, o escríbeme en privado para generar conmigo tu prouesta, con gusto estoy ahí para apoyarte.
Posdata:
Esto no va de conocimiento, ni siquiera dinero.
Va de quién decides ser cuando sabes que puedes vivir distinto.
Puedes seguir esperando o puedes empezar ahora.
En amor y fuego,
Blanca