En mis años de arquitecto y constructor, he visto proyectos colapsar no por falta de acero en una columna, sino por falta de flujo. Muchos inician una obra con un presupuesto emocional y terminan con una pesadilla financiera.
El primer paso de cualquier construcción exitosa no es excavar, es proyectar el flujo de caja. Si no sabes cuánto te costará el último tornillo antes de poner el primer ladrillo, no estás construyendo, estás apostando. En la arquitectura tus finanzas son tan importante como los tus planos del proyecto. “ARQUITECTURA PARA TODOS”