Todo en silencio.
Todavía no he hablado con nadie. No he visto a nadie. Y antes de que el día empiece a pedirme cosas, me he regalado este momento.
Me he dado cuenta de algo muy simple: el lunes no empieza cuando suena el primer mensaje. Empieza aquí. En cómo decido arrancar yo.
Puedo empezar acelerado.
O puedo empezar presente.
Puedo empezar pensando en todo lo que tengo que hacer.
O puedo empezar recordando quién quiero ser mientras lo hago.
Este rato a solas es mi pequeño reinicio.
Antes de la agenda.
Antes de las conversaciones.
Antes del ruido.
Que esta semana no me arrastre.
Que la empiece yo 🤍