Llevo varios meses lidiando con una fascitis que me ha limitado mucho. En ese tiempo he pasado por las manos de varios profesionales sin mucho cambio y sintiendo que faltaba algo. Intuía que el problema era el resultado de la suma de muchos otros, no solo de un pie dolorido.
Lo que marcó la diferencia fue encontrar a Inpulsa, y María empezó por hacer las preguntas adecuadas. Preguntas que iban más allá del síntoma y que buscaban entender el contexto, los hábitos y el origen del problema. Por primera vez sentí que alguien estaba intentando comprender el "por qué", no solo el "qué".
Por eso empiezo este camino con mucho compromiso, pero también con mucha ilusión. Con ganas de aprender, de implicarme en el proceso y de recuperar no solo mi pie, sino mi confianza en que es posible mejorar cuando se aborda el problema desde una perspectiva global.
¡Encantada de formar parte del grupo!