Querida Anabela, gracias por recordarnos que ninguna transformación profunda se construye en soledad. Hoy comprendimos que las barreras que enfrentan las mujeres no son solamente individuales. También están presentes en la distribución desigual de los cuidados, en las dificultades para acceder a financiamiento, formación y oportunidades, y en la distancia que muchas veces existe entre las mujeres y los espacios donde se toman las decisiones. Pero también confirmamos algo poderoso: cuando una mujer encuentra una red, una referente cercana y un espacio de confianza, aquello que parecía lejano comienza a sentirse posible. El Programa de Referentes Territoriales de OMEU nos muestra que acompañar no significa dirigir la vida de otra mujer. Significa acercar herramientas, abrir caminos, compartir oportunidades y construir condiciones para que cada una pueda reconocer su propio valor. Gracias por tu trayectoria, por tu compromiso con las mujeres y los territorios, y por enseñarnos que liderar también es cuidar, escuchar y crear oportunidades para que otras puedan avanzar. Y gracias a todas las mujeres que hoy nos acompañaron. Una mujer imparable no es aquella que puede con todo. Es aquella que reconoce su valor, aprende a dejarse acompañar y también se convierte en puente para otras.