00:11 El mundo no termina con fuego ni con guerra, termina con silencio, con costas que desaparecen poco a poco, con cosechas que no vuelven, con ciudades que se vacían. sin que nadie declare el fin. Para el año 2061 ya no recuerdan cómo era el mundo antes, solo conocen este mundo y empiezan a preguntarse si es el único posible. Ah. En los archivos digitales que aún sobreviven registran fechas, temperaturas, promesas rotas. Lo llaman la erosión. No fue una explosión, fue una sustracción lenta, casi imperceptible, hasta que un día miraron alrededor y ya no quedaba lo que antes llamaban normalidad. Durante décadas, 02:10 los líderes firmaron acuerdos con palabras hermosas. Hablan de objetivos climáticos como quien habla de sueños, con convicción en los foros, con indiferencia en los hechos. Las emisiones siguen subiendo, los glaciares siguen cayendo. El tiempo, siempre el tiempo sigue pasando. Para el año 2030, las primeras ciudades costeras comienzan a negociar su propia rendición ante el mar. Yakarta, Miami, Daka no desaparecen de golpe. Se van vaciando. Sus habitantes cargan lo que pueden. Caminan hacia el interior del continente, como lo hicieron sus antepasados hace milenios, buscando tierra firme. 03:26 Lo llaman refugio. Los datos lo llaman desplazamiento climático masivo. Para 2061 hay más de 2000 millones de personas que viven lejos del lugar donde nacieron. No por elección, sino porque su hogar ya no existe. Los gobiernos no caen de inmediato, sobreviven. Pero para sobrevivir decretan emergencias, decretan suspensiones, decretan poder. Y los decretos de emergencia tienen una propiedad curiosa. Nunca expiran, solo se renuevan. No hubo golpe de estado. No hubo tanques en las plazas. La democracia no muere. Asesinada en este siglo. Muere negociada en salas de juntas climatizadas entre contratos de infraestructura y acuerdos de gestión de datos. 05:30 Las corporaciones tecnológicas llevan décadas ofreciendo soluciones. Cuando los estados no pueden garantizar agua limpia, ellas la garantizan. Cuando la red eléctrica colapsa, ellas la reconstruyen y cada solución viene acompañada de un contrato. Cada contrato de una cesión de soberanía que nadie alcanza a leer hasta el final. Para 2061, cinco grandes conglomerados controlan lo que antes era propiedad pública. El agua, la energía, las telecomunicaciones y sobre todo la atención. Controlan lo que la gente ve, lo que escucha. lo que cree que es verdad. El poder ya no reside en los parlamentos,