Señor, hoy venimos sin fuerzas fingidas.
Con el corazón cansado, con preguntas que no siempre sabemos poner en palabras.
A veces seguimos caminando, pero por dentro sentimos peso, silencio o espera.
Tú conoces lo que cada uno carga esta semana.
Lo que duele y no se dice.
Lo que se confía, pero aún no se entiende.
Nada de eso te es ajeno.
Hoy no te pedimos respuestas rápidas.
Te pedimos presencia.
Que nos sostengas cuando la fe no grita, sino que susurra.
Que nos recuerdes que caminar despacio contigo también es avanzar.
Entregamos en tus manos el miedo, la prisa y la comparación.
Entregamos el deseo de controlar lo que solo Tú puedes ordenar.
Enséñanos a descansar en Ti sin condiciones.
Que esta semana no vivamos desde la exigencia,
sino desde la confianza.
Que sepamos reconocer tu voz incluso en el silencio.
Nos ponemos en tus manos, Señor.
Guíanos.
Sosténnos.
Y permanece con nosotros, hoy y siempre.
En el nombre de tu Hijo JesuCristo, Amén.